lunes, 19 de marzo de 2018

MUJERES QUE nos ENSEÑAN

Por: Lillian Roitbarg
Fotos: José Almeida


No deja de sorprenderme el modo en que en ocasiones se producen hechos que nos conducen a personas que son brisa y tormenta. Brisa porque aportan oxigenación y revitalizan la convicción de que 
es válido comprometerse, que es posible modificar desde un hacer concreto, aunque no arrastre multitudes, sí con la sensibilidad de una mirada comprensiva, amorosa, y brazos que abrazan a quienes en ocasiones nunca lo hayan experimentado, transformando la indiferencia, el desencanto, y el abandono en una cadena que no genera milagros sino aptitudes y actitudes que hablen de no esperar del afuera soluciones que no llegan y condenan a una parálisis palpable en el “no puedo” o “no tengo derecho a”.